¿Te extraño? Pero ¿Qué me pasa? ¡Eso se sabe…! O se ¿“sabe”? No sé.
He deseado volver a sentir tus labios. Sentirlos con los míos. Tocarlos con los míos. Sentir otra vez en los míos la misma sensación maravillosa de los tuyos, su calor y humedad y sabor y textura y explorarlos y explorarte y morderlos y jugar con tu lengua y que persigas la mía… a veces simplemente cierro los ojos y espero la epifanía de tu beso.
Pero, a veces, otras veces o inmediatamente después de esas veces, me pregunto ¿no será lo mismo si fuera otro beso? Otro beso que no fuera el tuyo. Una boca que no fuera la tuya. Que fuera la de “alguien”. Simplemente otra boca. Una boca cualquiera. Unos labios “otros” en los que me emocione precisamente descubrir y sentir su otredad y que esa otredad me invada y me rapte como en algún momento me secuestró la tuya… cuando eras otro, el otro y no sólo “otro” ¿Por qué nos desvestimos de otredad? Es curioso… siempre nos quitamos la ropa antes de la otredad. Tú y yo nos quitamos la otredad antes que la ropa y, ahora que lo pienso, esa puede ser una buena razón para justificar ¡que nunca nos quitamos la ropa! ¡Maldita sea!
Pero, un momento… ¡Eso!… creo… sospecho… que si pienso en otros besos, porque estoy pensando a la vez en otros besos, al menos en la posibilidad de otros besos... quiere decir no extraño tus besos. No exactamente. No extraño tus labios. No extraño tu cuerpo ¿Te extraño?
Extraño lo que sentía.
Extraño temblar cuando te presentía. Extraño el sobresalto de tu llegada (entre otras cosas) y extraño el dolor de tus despedidas. Extraño sentir. Extraño volar ¿Alguna vez volamos? Extraño creer que si. Extraño… Y eso pareces ahora… ¿alguna vez dejaste de serlo?
Extraña… Extrañar… Ex… afuera o más allá, que fue o ha dejado de serlo, privación… Ex… ¿Y traña? No sé…¡afuera o más allá, que fue o ha dejado de serlo, privación!… ex – céntrica, ex – angüe, ex – imia, ex – ánime, ex - yo…
¿Te extraño?
Tú, no. Tú, no… ¡Ya no quiero pensar más! ¡Joder! ¡Necesito sentir!…
Me extraño.
He deseado volver a sentir tus labios. Sentirlos con los míos. Tocarlos con los míos. Sentir otra vez en los míos la misma sensación maravillosa de los tuyos, su calor y humedad y sabor y textura y explorarlos y explorarte y morderlos y jugar con tu lengua y que persigas la mía… a veces simplemente cierro los ojos y espero la epifanía de tu beso.
Pero, a veces, otras veces o inmediatamente después de esas veces, me pregunto ¿no será lo mismo si fuera otro beso? Otro beso que no fuera el tuyo. Una boca que no fuera la tuya. Que fuera la de “alguien”. Simplemente otra boca. Una boca cualquiera. Unos labios “otros” en los que me emocione precisamente descubrir y sentir su otredad y que esa otredad me invada y me rapte como en algún momento me secuestró la tuya… cuando eras otro, el otro y no sólo “otro” ¿Por qué nos desvestimos de otredad? Es curioso… siempre nos quitamos la ropa antes de la otredad. Tú y yo nos quitamos la otredad antes que la ropa y, ahora que lo pienso, esa puede ser una buena razón para justificar ¡que nunca nos quitamos la ropa! ¡Maldita sea!
Pero, un momento… ¡Eso!… creo… sospecho… que si pienso en otros besos, porque estoy pensando a la vez en otros besos, al menos en la posibilidad de otros besos... quiere decir no extraño tus besos. No exactamente. No extraño tus labios. No extraño tu cuerpo ¿Te extraño?
Extraño lo que sentía.
Extraño temblar cuando te presentía. Extraño el sobresalto de tu llegada (entre otras cosas) y extraño el dolor de tus despedidas. Extraño sentir. Extraño volar ¿Alguna vez volamos? Extraño creer que si. Extraño… Y eso pareces ahora… ¿alguna vez dejaste de serlo?
Extraña… Extrañar… Ex… afuera o más allá, que fue o ha dejado de serlo, privación… Ex… ¿Y traña? No sé…¡afuera o más allá, que fue o ha dejado de serlo, privación!… ex – céntrica, ex – angüe, ex – imia, ex – ánime, ex - yo…
¿Te extraño?
Tú, no. Tú, no… ¡Ya no quiero pensar más! ¡Joder! ¡Necesito sentir!…
Me extraño.












5 Sintieron conmigo:
Exactamente eso es lo que me sucede, me extraño y extraño la posibilidad de ser quien era hasta no hace mucho.
yo echaba mucho de menos a mi ex, pero con el tiempo me di cuenta que lo que más extrañaba era sentirme así...
un abrazo, Celeste
Regresa extrañando y jugando con luz y verbo... esa, es sin duda mi Señora Celeste, a quién guarde siempre a Diario.
Regresa más femenina y dubitativa que nunca, en raro, chocante, insólito, excepcional, misterioso y singular juego de palabras que sorprende.
No es normal, habitual o corriente encontrar un birome así potente.
Que con fuerza recurrente colme al que es forastero o extranjero en su prosa, ajeno al uso de sus letras con sabor exótico, erótico, atrevido, irreverente.
Muy al contrario, el paisano de Dinora se siente conocido y querido, casi necesario.
Ojalá, sean cosa del pasado los exilios y desterrada la distancia, confinado el íntimo delirio, expatriado el silencio.
Acójame y deme asilo.
Espero su sentir y su contacto.
Suyo y besando su ox-ex-xe-xo, Z+-----
Hola, Celeste, que de tiempos, no se si este sea tu sitio, he intentado entrar varias veces y siempre me dice que tengo que ser invitado... ahora no entiendo como pude accesar... nada, estaba un poco perdido porque estaba en el monte, ahora espero poder estar mas en contacto... con mas fuerza...
Nano...
Extraño lo que sentía....... conozco esa sensacion... pero creo poder decir: Asi es la vida!
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